Prosario

Silencio

Publicado en Pasado, Presente por Pedro Castro Ortega en 28 Febrero 2009

isolatedY ahora el silencio. O al menos el susurro que lo enmascara en turbias oquedades. O el silencio que gravita puro, sublime atmósfera terapéutica. O el de las neuróticas lágrimas que lo humedecen a gritos. O el silencio aterrador del miedo que paraliza en muecas indescriptibles. O el de los abrazos nocturnos de las parejas que dormitan bajo la arenosa luna estival. O el de los vastos campos cubiertos de nieve. O el silencio de las cumbres alcanzables sólo por espíritus libres. O el silencio alegre y cómplice, simplemente, de una sonrisa. O el del espacio sideral que fluye en su línea del tiempo hacia mundos infinitos e inexplicables. O el de la oración con uno mismo que se habla en las vísceras mediante plegarias y antífonas.

Yo fui innumerables veces tachado de liderar un poder intolerante, irracional e inhumano alrededor del cual se conformaba un silencio cómplice. Yo fui marcado por estigmas producto del pensamiento único e inapelable, de la posesión de la verdad absoluta e irrevocable que algunos, ineludiblemente, parecen tener. Yo fui protagonista de siniestros, perversos e infames artículos, denuncias y comunicados, fruto de una pertinaz manía persecutoria. Yo sentí el odio rezumar pululando por las esquinas. Consternado, decliné y entregué mi trabajo y mi esfuerzo después de vivir con las sombras del martirio, de la soledad y de los muchos silencios en los que me imbuía, producto de esas obstinadas y pesadas mazas que removían mis neuronas.

Y yo salí hacia el silencio de la liberación y de la alegría para ver, paradójicamente, más silencio. El silencio de los pactos y de las mediaciones. De los efugios y subterfugios. El silencio de las evasivas. De los objetivos cumplidos, de los caprichos, de las pueriles revelaciones y de las porfiadas exigencias. El silencio de los ombligos.

Yo, de momento y en silencio, iré otra vez a descubrir el mundo.

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Armas

Publicado en Futuro, Pasado, Presente por Pedro Castro Ortega en 6 Febrero 2009

Tengo las armas.

Están en mis manos. ¿Disparo?

La respuesta tiene que ver con el alma.

Hazlo si crees que con ello cambiarás el mundo. Hazlo también si crees que no lo cambiarás. (¿Posiblemente el mundo ya esté totalmente podrido?)

No lo hagas nunca.

Hazlo siempre.

¿Cuáles son tus armas?

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