Prosario

Cartas a Meredith (5)

Publicado en Cartas a Meredith por Pedro Castro Ortega en 10 Junio 2009

Meredith:

Cada vez que pienso en ti siento como si volvieran a sangrar las cicatrices de mi brazo y de mi muslo. No debería haberte hablado así. Te dije cosas que no merecías que te dijera. Siempre lo llevaré como un gran peso dentro de mi corazón. ¿Por qué me dejé llevar por la histeria? ¿Por qué los nervios pudieron conmigo? Mirándolo bien, evocando aquel momento, creo entender tu reacción y creo hasta merecer estas señales que me acompañarán toda mi vida. Pero hay otra cosa que quiero, ahora, decirte: ¿por qué tanto odio? ¿por qué? Cuando no amas solo sabes odiar. Para ti no existe la indiferencia. A veces pienso que nuestra separación fue una suerte, al menos para mí. Y seguro que también para ti. Antes de tu trágico final no había más que verte con él. Eras el paradigma de la felicidad. Lo confieso: para mí tampoco había indiferencia, yo mientras tanto sufría y me dolía hasta el alma. ¿Celos? Sí, puede. Pero los sentimientos son obstinados y lo que yo siento por ti lo llevaré siempre encima. Por otra parte, en muchas ocasiones, como aquella funesta noche, también yo te odiaba. No, no era desprecio, era odio. Y sin embargo, de todos modos, la distancia de los dos últimos años era insoportable. Paradojas de la vida.

Pero no sé por qué te cuento todo esto. Seguro que tú ya lo sabías. Porque nada puede escapar a ti, nada.

Te sigo esperando.

Escribe un comentario